Política

EL INEFABLE GURÚ CÉSAR HILDEBRANDT

Por: Dante Bobadilla
Y como no podía ser de otra manera, apareció el inefable César Hildebrandt, nuestro máximo exponente del rojerío setentero, velasquista frustrado, intelectual barato de la izquierda de museo que hoy se vende como gurú de la prensa independiente luciendo su cartelito con su QR de Yape.
Para ser honesto, nunca espero nada novedoso de César Hildebrandt. Oírlo es como volver a escuchar un disco de 45 rpm bastante gastado, con las mismas ideas del ayer y los mismos odios, enconos y frustraciones de un ser abandonado a la sombra de su amargura.
No es nada nuevo oírlo despotricar contra los EEUU, aunque hoy se trate de Trump. En el balance de su moralidad anquilosada, no hay manera de aplaudir la acción de los EEUU que ingresó a Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y llevarlo ante la justicia que lo requiere por narcotraficante. No hay manera de aplaudir que al fin esa acción (justificada legalmente por los EEUU) haya liberado al pueblo venezolano de uno de los dictadores más brutales que haya visto la región en toda su historia.
Para César Hildebrandt no hay absolutamente nada de positivo en que EEUU haya ingresado a Venezuela para llevarse a Maduro. Todo lo que ve es nefasto, reprochable, indignante. Por supuesto que, como todo buen hipócrita de izquierda, trata de lavarse la cara diciendo que Maduro era un ser despreciable. Pero que EEUU haya osado entrar a Venezuela para llevarse a ese ser despreciable es más despreciable aun, porque odia a EEUU más que a cualquier dictadura, más aun si es una dictadura de izquierda que se confronta con el “imperialismo yanqui”.
No solo ha salido a expulsar todo su vómito negro contra los EEUU sino que César Hildebrandt, el beatito del zurderío, ha salido a regañar a toda la prensa por no haber condenado a EEUU. Solo se han limitado a festejar la caída de Maduro. Eso le parece indigno. ¿Dónde están las marchas de protesta de valientes indignados frente a la embajada de EEUU? Se lamenta Hildebrandt, recordando que en sus tiempos los desequilibrados mentales de San Marcos junto a los partiduchos y sindicatos de la izquierda patológica ya habrían salido a quemar llantas y apedrear la embajada de EEUU.
Tanto odia Hildebrandt a EEUU que envió a su hija a EEUU en lugar de enviarla algún paraíso socialista. Como todo zurdo hipócrita, detesta al “imperialismo yanqui” y al capitalismo, pero nunca van a migrar a un país socialista. Les encanta recetar socialismo a los demás, pero ellos se aseguran en el capitalismo.

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