CARDENAL CIPRIANI EN UNA CARTA EXPONE LA CAMPAÑA SUCIA EN SU CONTRA Y LA COMPLICIDAD DE DE LA CEP

El Cardenal Juan Luis Cipriani ha decidido romper el silencio y alzar la voz frente a lo que califica como una injusticia flagrante. En una carta dirigida a los obispos de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), el arzobispo emérito de Lima no solo denuncia la campaña mediática orquestada por sectores progresistas para mancillar su reputación, sino que también pone en evidencia las falsedades vertidas en un comunicado oficial de la propia CEP. Publicado hace dos meses, dicho comunicado afirmó que se le impusieron “medidas disciplinarias” tras “comprobarse la veracidad de los hechos”. Cipriani lo desmiente categóricamente: no ha habido juicio, no se han presentado pruebas, no ha tenido derecho a defensa ni existen testigos que sustenten acusación alguna. Lo que sí existe, asegura, es un “fumus delicti” —meros indicios no comprobados— y una narrativa fabricada para dañar su honra y su legado.
En este contundente documento, el cardenal detalla cómo aceptó de manera reservada las limitaciones impuestas por la Congregación para la Doctrina de la Fe, no por culpabilidad, sino por el bien de la Iglesia, dejando por escrito su rechazo a las acusaciones que considera infundadas. Sin embargo, lo que más indigna a Cipriani es la tergiversación de los hechos por parte de la CEP: desde la insinuación de que su renuncia a los 75 años, un requisito canónico obligatorio, hasta la vinculación errónea de esta con un decreto posterior, emitido once meses después, en diciembre de 2019, sin relación alguna con su salida.
Con más de 30 años de servicio como arzobispo en Ayacucho y Lima, Cipriani apela a la fraternidad de sus hermanos en el episcopado y les exige rectificar el daño causado. No solo a su persona, sino a los fieles que, han sido confundidos por un comunicado que presenta una mentira como verdad oficial. “No hay absolutamente nada”, sentencia, más allá de una carta anónima, un documento reservado y una evidente operación mediática con eco en una CEP infiltrada por el progresismo.
Tras dos meses de espera sin respuesta a una solicitud previa de rectificación, el cardenal ha optado por hacer pública esta carta, dirigida no solo a la presidencia de la CEP, sino a todos sus miembros, activos y eméritos. Su tono es firme, pero también dolido: apela a la honradez y a la conciencia de los obispos ante Dios para que corrijan este “grave error” que, por ignorancia o intencionalidad, ha golpeado no solo su reputación, sino la credibilidad de la Iglesia peruana. Publicamos esta carta para que se conozca la verdad y se haga justicia frente a una acusación que, según Cipriani, carece de fundamento y solo busca destruir su labor de décadas al servicio de la fe y el país.








Te queremos,te creemos, te extrañamos y agradecemos querido Cardenal Juan Luis Cipriani.
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