Política

USTED SE EQUIVOCÓ SEÑOR SAGASTI

Por: Fernando Valdivia Correa

Sí señor Francisco Rafael Sagasti Hochhausler, usted se equivocó y en estas últimas semanas –coincidiendo con la segunda vuelta electoral– lo ha hecho en varias oportunidades. Y no, no se trata de aplicar la frase “errar es humano, perdonar divino”, pues lo suyo es más que eso. Sus indecisiones (entendiéndose hasta como indiferencia), y también sus malas decisiones, generan un clima de incertidumbre y de crispación política que impide seguir avanzando como sociedad. Veamos por qué.

Usted se equivocó cuando pomposa y orgullosamente nos contó haber superado las 10 millones de dosis contra la Covid-19, mientras calló cuando el país entero vio el penoso espectáculo de la Premier Violeta Bermúdez y el ministro de Salud Oscar Ugarte celebrando a punta de cumbia (la canción “ojala que te mueras” del exitoso Grupo 5), so pretexto de haberse cumplido la meta propuesta de 200 mil inoculados en el vacunatón, cuando estamos muy cerca de superar esa misma cifra en fallecidos a causa de esta mortal pandemia, siendo muchos de ellos por responsabilidad en la pésima gestión del inefable y mitómano Martín Vizcarra.

Usted se equivocó cuando dijo respetar el proceso electoral (aún en marcha), pero a los pocos días de los comicios, alzó el teléfono y le pidió al histórico nobel peruano Mario Vargas Llosa que interceda ante la señora Fujimori para que desista en su pretensión de impugnar los resultados, y no se dilate la proclamación de Pedro Castillo como mandatario. Y, más tarde, en no tan subliminal alocución en referencia al pedido de la señora Keiko de solicitar a la OEA una auditoría internacional, manifestó que “hay que saber perder”.

 Usted se equivocó cuando dice ser un demócrata, pero mantiene un silencio sepulcral respecto del estallido social en Cuba, un hecho sin precedentes en la isla desde 1994. Los cubanos despertaron después de 62 años de dictadura comunista dirigida por los hermanos Castro, y seguida por su peón Miguel Díaz-Canel; y la comunidad internacional (al menos gran parte de ella) ha reaccionado. A favor o en contra, pero lo han hecho. Argentina y México han dado un beneplácito apoyo a la dictadura (sorprende la posición de AMLO en contravenir la Doctrina Estrada que rige sus relaciones con demás países). Al otro lado, Joe Biden, Presidente de los Estados Unidos, declaró que “el comunismo es un sistema fallido”.

Usted se equivocó cuando indignado –y razón no le faltó– ha reaccionado ante el ataque sufrido por dos ministros señalando “respetamos el derecho a manifestarse pacíficamente, como lo hemos venido haciendo, pero lo que sucedió hoy marca un quiebre y eso no va a continuar, tomaremos todas las medidas del caso”; sin embargo, ni una sola línea para la desgracia ocurrida al señor Richard Muro Macedo, violentado de manera salvaje por una turba agresiva en los alrededores de la Plaza San Martín.

Usted se equivocó cuando dice respetar la independencia de poderes, pero no se manifiesta ante el atropello cometido por el poder judicial en asuntos que corresponde exclusiva y excluyentemente al Congreso de la República (elección de magistrados del Tribunal Constitucional). Mantener la independencia no significa dejar de actuar; es decir, no pronunciarse. O, lo que es peor, en palabras de la Presidente del PJ: “las resoluciones pueden ser impugnadas”. No puede, ni debe permitir que un poder del Estado (por cierto el primero, de mayor relevancia constitucional) sea reducido en sus funciones, y observar cómo se desarrollan las cosas como si se tratase de un simple espectador.

Quedan pocos días para la proclamación, y como van las cosas (sin pecar de clarividente) tendremos pronto un ganador que llevará adelante (esperemos que así sea) los destinos de nuestra patria. En tanto ello ocurra, y hasta el 27 de julio a la medianoche, debe bajar la tensión, la convulsión social vivida. Pero por favor, ¡Hágalo ya!

No más equivocaciones señor Presidente. Sus errores, por acción u omisión, cuesta demasiado a todos los peruanos

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