La columna del Director

UN MOMENTO SURREALISTA CON PEDRO SALINAS

Por: Luciano Revoredo

Existen situaciones en la vida que lindan con lo surrealista. Una de ellas ha sido la última audiencia del juicio que sigo contra la periodista Paola Ugaz por haberme difamado repetidas veces.

Su abogado, el reconocido defensor de terroristas, Carlos Rivera, pidió la presencia de Pedro Salinas Chacaltana como testigo. Por supuesto que desde que escuché el anuncio de la participación de Salinas como testigo ya para mi la cosa empezó a alcanzar síntomas de tragicomedia.

Paola Ugaz me ha difamado. Lo ha hecho en repetidas entrevistas, cuyos audios y transcripciones obran en poder del magistrado de la sala que ve el caso. Me ha llamado difamador, misógino, mentiroso, calumniador y ha descalificado a este portal por las mismas razones. ¿Qué podía aportar Salinas en este contexto? Pues nada, sólo seguir con su libreto de victimización que ya le ha redituado grandes beneficios.

Pero la realidad siempre supera a la más afiebrada imaginación. El señor Salinas apareció totalmente desmedido, alzando la voz, acelerado, desconociendo totalmente su condición de testigo que debe ceñirse a las preguntas de los abogados y del magistrado, pretendía hablar libremente de lo que le venía en gana, en un afán por revertir la situación y hacerme pasar de querellante a querellado. Envalentonado conforme avanzaba la audiencia pretendía incluso opinar de cuestiones jurídicas.

Pero no todo fue tiempo perdido en esta almodovariana audiencia. Dos cosas importantes ocurrieron:

La primera, que a la pregunta de mi abogado sobre si había sido condenado por delito de difamación alguna vez, Salinas trato de negarlo y en un primer momento dijo que no, que no registraba antecedentes. Pero luego en un pequeño instante de lucidez notó que no podía decir eso y se retractó: Bueno, si he sido condenado en primera instancia, pensaba apelar, pero el querellante se desistió, reculó, entonces ahí quedó todo…

La segunda, que luego de todos estos años de pretender vincularme con el Sodalicio, finalmente el propio Salinas lo dijo: Luciano Revoredo nunca ha sido sodálite…

Dos autogoles. El pez por la boca muere.

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