Vida y familia

TRIBUTOS POR HIJOS

 

Por: Alfredo Gildemeister.- 

Cuando en la década de los sesenta se imponía el movimiento hippy, se celebrada en 1968 el famoso concierto en “Woodstock” de tres días de música, paz y amor; y el lema del “peace and love” se repetía en cuanto evento, manifestación y publicidad existía, curiosamente el “love” no implicaba el tener hijos, esto es, “haga usted el amor y no la guerra” no incluía que las mujeres salieran embarazadas y esperasen un hijo.

De allí la aparición y auge de la píldora anticonceptiva y demás “métodos” abortivos para evitar los embarazos o al niño por nacer. Fue así como la población en los países desarrollados, especialmente en Europa, comenzó a descender crecientemente. Las denominadas familias numerosas fueron desapareciendo o quedando como piezas de museo para pasar a las “familias” sin hijos o en todo caso, con un hijo y punto.

Pasaron los años y estas políticas antinatalistas comenzaron a verse reflejadas en las economías de los diversos países desarrollados cuando los economistas se percataron del alarmante descenso de la natalidad, lo cual significaba el aumento de los adultos mayores o ancianos ya jubilados y mantenidos por la “población económicamente activa” los cuales eran cada vez menos.

En otras palabras, “los cada vez más pocos iban manteniendo a los cada vez muchos”. La pirámide pues se invirtió y ello comenzó a generar graves problemas. Adicionalmente, no quiero ni mencionar el problema generado por las migraciones islámicas en la Europa actual, las cuales generan entre seis y ocho hijos por pareja mientras que una pareja europea genera un hijo o ninguno.

Para contrarrestar este problema de despoblamiento europeo, diversos países europeos han comenzado a generar y aplicar ciertas medidas de orden tributario y financiero dignas de destacar. Los países promotores del “free love” como Suecia, Noruega y Finlandia fueron los primeros en comenzar a promover el nacimiento de hijos mediante la promoción de medidas tributarias como deducciones fiscales por cada hijo que se tenga, para efectos del impuesto a la renta.

Francia no hace mucho comenzó a aplicar también incentivos tributarios para que los matrimonios tengan más hijos, fomentando e incentivando la existencia de familias numerosas. Sin ir muy lejos, en la propia China Comunista, recientemente su gobierno ha permitido que las parejas tengan hasta un máximo de dos hijos cuando solo se permitía tener un solo hijo. El gobierno chino se ha dado cuenta que su población está disminuyendo alarmantemente y en sus fábricas e industrias va disminuyendo alarmantemente la mano de obra joven (recordemos que en la China comunista no existen los derechos laborales ni nada que se les parezca, por lo que su mano de obra es obviamente “muy barata” y los estados democráticos se ven obligados a aplicar medidas antidumping a cada rato).  Inclusive ya se está comentando que el hecho que cada pareja de chinos tengan dos hijos, no solucionaría el problema de despoblamiento por lo que ya se está aventurando la posibilidad que el gobierno chino invite, esto es, “obligue” o fuerce a sus mujeres a salir embarazadas, cosa que no sería nada extraño en un país en donde los derechos humanos brillan por su ausencia.

Recientemente una noticia ha llamado la atención en diversos medios a nivel mundial. El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán ha lanzado un agresivo paquete de medidas sociales para fomentar la natalidad en Hungría. Así por ejemplo, se establece que las mujeres que tengan cuatro hijos no pagarán Impuesto a la Renta a las Personas Físicas (IRPF) de por vida y obtendrán préstamos de un fondo para futuras madres.

El objetivo de Orban es aumentar la tasa de fertilidad a 2,1 para el 2030. Ello significaría que para ese año Hungría lideraría la natalidad en Europa. El paquete incluye siete medidas concretas para fomentar la natalidad que incluyen como mencionáramos, subsidios para préstamos o desgravaciones fiscales. La medida más importante incluye préstamos de 30.000 euros para mujeres de menos de 40 años que se casen por primera vez ¡préstamo que será condonado parcialmente si tienen dos hijos y totalmente si tienen tres! Orbán declaró una gran verdad: “Cada vez nacen menos niños en Europa.

Para Occidente la respuesta es la inmigración. Por cada niño que se pierde tiene que venir otro para que las cifras cuadren; pero no necesitamos cifras. Necesitamos niños húngaros”. El paquete incluye una ampliación del programa de préstamos para la adquisición de vivienda para familias con al menos dos hijos, así como ayudas para la compra de camionetas de siete plazas o desgravaciones especiales para las mujeres que tengan al menos cuatro hijos.

¿Cuál es la razón de estas medidas? Muy sencillas y lógicas: Hungría está experimentando un decrecimiento vegetativo de 32.000 personas por año y tiene una ratio de fertilidad de 1,53 nacimientos por madre, según los datos de Eurostat de 2016. Cabe mencionar que Hungría está por debajo de la media europea que se sitúa en 1,6 niños, aunque es superior a países como Italia y España que registran 1,3 niños por mujer. Francia, actualmente, y a raíz de los incentivos fiscales aplicados, es el país de la Unión Europea con el índice de fertilidad más elevado al situarse por encima de 1,9 recién nacidos por mujer. En Hungría, el paquete de medidas incluye la creación de 21.000 plazas públicas de guardería, una aportación de más de 2.000 millones de euros al sistema de salud y ayudas a la compra de viviendas para familias de más de dos hijo, además de eliminar de por vida, como ya destacáramos, el IRPF para madres que tengan cuatro hijos. Como se puede apreciar, el objetivo es incentivar la tenencia de hijos y el crecimiento de la familia con la familia como institución fundamental de la sociedad.

Mientras estas inteligentes medidas se vienen implementando en muchos países europeos, en el Perú sucede todo lo contrario: se castiga a la familia y a las personas naturales con un impuesto a la renta confiscatorio al solo permitirle deducir una ridícula cantidad de sus rentas y aplicándole tasas altas, nada progresivas, con un mero fin recaudatorio, violando la justicia tributaria, el principio de capacidad contributiva y los derechos fundamentales de todo contribuyente. Mientras nuestros gobernantes no entiendan que este “sistema” confiscatorio de tributación de las personas naturales y la familia debe cambiar, la informalidad, la evasión y la elusión fiscal continuarán en aumento inevitablemente. A buen entendedor, pocas palabras.

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