Cultura

TELÉSFORO, PANCRACIO Y EL CÓDIGO UNO

Por: Erus Símera

“… todo cuanto quiero puedo,
aunque quiera lo imposible,
y en todo lo que es posible
mando, quito, pongo y vedo.”

Cupido lo podía todo, pero era incapaz de ser guiado por la razón, tal y como es el amor que desparrama al disparar su arco cargado con las puntas de oro de sus flechas, o el olvido y la ingratitud con que hiere, si las puntas son de plomo.

Cervantes puso en boca del amorcillo, el verso que atropelladamente recitó Pancracio, esquivando como pudo, la ruidosa sirena de un camión de bomberos.

– Sabrán ellos, (refiriéndose a los apagafuegos) ¿Dónde pasará su San Valentín el candidato Julio Guzmán? Fácilmente es un código uno. Dijo Telésforo y nunca sabremos si fue por el efecto diurético de las cervezas, pero corrieron como quién los lleva el diablo y terminaron frente al urinario, muertos de la risa y prestos a llevar tal gracia, a unas traviesas decimillas.

MI FUEGO CAPTOR

Por Telésforo Picón

Ardo por su amor,
por Julio, me quemo.
A encenderme, temo
no aguanto el calor.
Mi fuego captor,
mi incendio querido,
nos llama Cupido
y el lecho no espera.
Préndeme la hoguera,
no está mi marido.

GUZMÁN, EL FOGOSO

Por Pancracio de la Manuela

Guzmán, por favor
Le debo invocar:
si va a celebrar
su profundo amor,
lleve extinguidor.
Sea usted amable
no solo inflamable.
Sea con su esposa,
trampa u otra cosa,
con bomberos ¡hable!

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