La columna del Director

SIGRID BAZÁN Y EL SOMBRERO DE CASTILLO

Foto: Instagram

Por: Luciano Revoredo

Pedro Castillo y señora llegaron a México representando al Perú con una indumentaria inadecuada. Que Castillo no se quite el sombrero ante nada, que asista con una casaca de inspiración llanera o maoísta y que la señora esté con pantalones y una camisa de denim remangada es una falta de respeto a los anfitriones y un acto de indolencia que deja muy mal al Perú.

Me referí a esto en un cometario de Twitter y he merecido una andanada de ataques de los “tolerantes” e “inclusivos”. Publicaciones como Wapa y Perú Press hicieron eco de estos agravios y la congresista Sigrid Bazán me acusó de discriminador, clasista y racista.
Nada más lejano de la realidad. Castillo está viajando en representación del Perú y un acto oficial implica la observancia de un protocolo.

La idea simplona de quienes defienden a Castillo y señora es que se visten como el pueblo, que usan trajes que los identifican como peruanos, lo cual es falso. Si Castillo hubiera llegado con un traje peruano estaría dentro del protocolo. Nadie podría criticar que use algo típico como un buen poncho, o que la señora lleve un paño de leche cajamarquino o trence sus cabellos con pardos de algodón nativo. Pero no es así. Han llegado a México con una indumentaria que, por inadecuada, avergüenza al Perú.

Esta aparente displicencia de los representantes del gobierno frente a las formas no es casual. Es parte de una estudiada estrategia de desmantelamiento del orden republicano. Se trata de generar enfrentamientos sociales y raciales con el tema del quechua, con chacchar coca en el congreso y ahora con esta presentación en México.

Sigrid Bazán, la misma que miró para otro lado cuando Bellido agredió verbalmente a la congresista Chirinos y que luego corrió a fotografiarse con el senderista Maraví, es ahora la que más se indigna y me acusa de racista y discriminador.

La congresista Bazán lo sabe muy bien, ¿o era posible que cuando fungía de presentadora de televisión apareciera vestida de cualquier manera y no con sus finas tenidas compradas en Miami y New York? Claro que no. La audiencia merece un respeto. No pedimos que Castillo y señora lleguen a los niveles de boato de la joven congresista, pero al menos la cancillería podría poner a su servicio un asesor que les indique como vestir ante las numerosas ocasiones que tendrán que representar al Perú mientras dure su gobierno.

No existe un ápice de racismo en mis comentarios. No he hablado jamás de raza. Pero, así como un médico, aunque no le gusten debe cumplir con ciertos protocolos para ir a un quirófano, o los militares deben vestir con un uniforme y los deportistas con otro, Pedro Castillo, que  quiso ser presidente y personificar a la Nación, lo debe hacer con dignidad.

 

Artículo publicado originalmente en el diario La Razón

3 Comentarios

  1. El territorio más extenso para descubrir, se encuentra bajo el sombrero. Dentro de muy poco todo el mundo se quitará el sombrero cuando aparezca el Maestro…

    1. Le falta al ocupante de palacio y su consorte, K’achallicuy. Tal vez podrían utilizar diseños basados en el legado de Elena Izcue. O tal vez algún diseño de José Clemente, Annaiss Yucra,

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