Cultura

RESPETO HACIA LOS DISCAPACITADOS “NOT FOUND”

Por: María Ximena Rondón 

A mediados de octubre, me resbalé en una de las rampas que están “inteligentemente” colocadas en la urbanización donde vivo. Alta y lisa, cuál tobogán de parque infantil, en una zona de subida/bajada ya ha sido la autora de varios vecinos. Me tocó padecer su castigo y terminé con fracturas graves en la tibia y el peroné. Tuve que atravesar una operación trabajosa (estando consciente) y un largo proceso de recuperación, el cual es bastante doloroso, especialmente en las primeras semanas.

Como la vida debe continuar, lisiada o no, tenía (y tengo) que realizar ciertos trámites, encargos y compras. Creo que en estas semanas he podido tomar conciencia de lo que implica estar en la condición de “discapacidad” y hacer uso de las “facilidades” que supuestamente se brindan en varios establecimientos públicos y privados. Además, se espera que la gente respete y ceda ante las personas en esa condición.

Se espera, porque en la realidad el respeto hacia los discapacitados “not found” (como diría un influencer sobre royals que me encanta).

En varias ocasiones, cuando he estado en ciertos supermercados me he dirigido en silla de ruedas o muletas a la caja de discapacitados y he visto a personas que no son para nada discapacitadas pagando (muchos productos), mientras que detrás mío se formaba una cola de personas mayores.

Lo mismo me ha pasado con los estacionamientos para discapacitados: todos llenos y resulta que por personas “sanas”. Quienes se han roto algún hueso, sabrán que uno experimenta un dolor muy fuerte constantemente (del que no descansas) y resulta muy frustrante no poder acceder inmediatamente a los servicios que están para hacerte la vida más fácil en medio de una situación difícil.

También resulta preocupante la indiferencia o falta de educación de los peruanos pues casi nadie te ayuda o simplemente aplican la “viveza” para ganarte los sitios.

Es una falta de civismo y de cultura hacia el prójimo y nos demuestra que nuestra sociedad se está volviendo cada vez más individualista. La gente se olvida que sus actos tienen consecuencias en el prójimo.

Si queremos un Perú mejor, hay que empezar por cosas pequeñas como respetar a los discapacitados.

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