Política

QUINQUENIO SIN RUMBO

Por:Antero Flores-Araoz

En tema económico y social, el Perú cambió de rumbo a partir de 1990 en que se sinceró su economía y se hizo el ajuste necesario, manteniéndose la direccionalidad trazada en los gobiernos que se han sucedido, aunque no todos imprimiendo la misma velocidad.

Advertimos que el gobierno del quinquenio pasado, sin haber sido adverso a la economía de mercado con contenido social y, pese al sesgo populista de su discurso de campaña, permitió que el país siguiera creciendo, pero con guarismos sustantivamente menores.

Llegó el gobierno elegido el 2016, y pese a todas las expectativas de que sería sustancialmente mejor que todos los anteriores, debido a su inclinación económica desarrollista y con expertise reconocido en sus integrantes, ¡oh sorpresa! todos nos equivocamos y, no porque la receta fuera mala y sus ejecutores deficientes, sino porque deplorablemente se dedicaron a un juego peligroso con el Congreso, como es la de la confrontación.

La segunda etapa del presente quinquenio gubernamental a cargo del Presidente Martín Vizcarra, quien llegó a Palacio de Gobierno con muchas esperanzas y con un discurso conciliador, lamentablemente varió de comportamiento pues la confrontación con el Parlamento le hacía subir sus bonos, como lo graficaban las encuestas.

Hasta ahora el Presidente Vizcarra planteó una lucha frontal con la corrupción, que nadie observa, aunque lamentablemente circunscrita a la palabra pues, en los hechos, corresponde el tema a la Contraloría General de la República, al Ministerio Público y al Poder Judicial, cuyos resultados recién se podrán calificar en el futuro.

También el Presidente Vizcarra planteó apresuradamente una reforma judicial, pendiente desde el antiguo CERIAJUS, y con el atolondramiento de la formulación y la cuestionable exigencia al Congreso para apurarla, hoy vemos el bochornoso espectáculo de haber pasado un año y no tenemos a la Junta por la Justicia que debió reemplazar al Consejo Nacional de la Magistratura.

El mismo primer mandatario planteó una reforma política, exhortando a su rápida aprobación. El resultado, pues el esperado cuando se hacen las cosas sin el debido estudio y debate: no tendremos Senado, no habrá reelección de los pocos buenos parlamentarios, tendremos innecesaria cuota de género, los partidos políticos se incrementarán en su número y, encima le quitaron derechos ciudadanos a los peruanos que migraron al exterior.

Por si lo anterior no fuese suficiente, el Presidente planteó recortar el actual período presidencial y parlamentario en un año, por supuesto bajo sus consabidas amenazas, pero dejando de lado que las reformas constitucionales no pueden cambiar su núcleo básico, también denominado núcleo duro, que no son modificables.

Lo único importante que hasta ahora se puede mostrar como positivo, es el anuncio del plan de competitividad incluida la innovación y el plan de infraestructura, pero hasta ahora como la canción: “tan solo palabras”.

Penosamente estamos ante un quinquenio perdido para el desarrollo, para la reducción de la pobreza, para el incremento del nivel de vida, para el optimismo de los emprendedores, para la recepción de inversiones y para la esperanza de fuentes de trabajo para nuestros jóvenes que terminan escuela o universidad.

Todo lo dicho es penoso, y no escapa a la valoración de las instituciones internacionales especializadas en los temas económicos como el Instituto Frazer (Canadá), quien al observar la situación peruana nos baja al puesto 42 en el índice de Libertad Económica. ¡Qué pena!

 

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