Iglesia y sociedad

¿Por voluntad de Dios? De falsas religiones y sodomías varias

 

Por: P. Javier Olivera Ravasi, SE

Hace apenas un mes fue publicado con bombos y platillos el Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común o más conocido como la “declaración de Abu Dhabi”. Allí, amén de muchos conceptos, puede aún hoy leerse que:

“El pluralismo y la diversidad dereligión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos”.

Es decir y para hablar claro -según lo que se lee- Dios quiso, entre otras cosas, no sólo que hubiese negros y blancos, hispanos y germanos, varones y mujeres, sino también, judíos, musulmanes, cristianos, budistas, etc… Es decir: Dios quiso que existiesen muchas religiones…Punto.

Al menos es lo que se interpreta si uno aún sabe leer. Pero como esto no podía ser (¿qué sentido tendría el apostolado si Dios quiso la religión musulmana, o la budista, o la animista?) debía existir una confusión.

Muy probablemente muchísimos teólogos, obispos y cardenales, preocupados por la doctrina de la Iglesia, seguramente escribieron a la Santa Sede para preguntar qué quería decir eso de que la diversidad de religiones es “expresión de una sabia voluntad divina”. No conocemos las respuestas pero seguramente que debió haber sido en esta línea:

– “Tienen razón, es un error; la frase causa equívocos; ya la corregiremos. Gracias por velar por la doctrina de la Fe”.

No conocemos –repetimos– todas las respuestas, pero sí la que el mismo Papa Francisco le dio a una decena de obispos de Kazajistán y Asia Central (lugares donde se debe “convivir” con otras “religiones queridas por Dios”) de quienes se hizo eco Mons. Schneider, presente en la misma. Luego de interrogado acerca del pasaje dijo: pueden decir que la frase en cuestión sobre la diversidad de las religiones significa la voluntad permisiva de Dios”.

Es decir, Dios a veces quiere positivamente algo (como la Encarnación en el seno purísimo de la Virgen), y otras simplemente permite (el pecado de un hombre, por ejemplo, una catástrofe, etc.) sabiendo que incluso de los males puede sacar bienes (“todo coopera para el bien de los que aman a Dios”, dirá San Pablo al escribirle a los romanos[1]: y esto último es la “voluntad permisiva”. Dios permite el mal a veces. Clarito nomás.

Pero parece que hay otros que, en la misma línea y sin que nadie les pida explicación, siguen entendiendo mal estas lecciones elementales de teología. Es el caso de Mons. Scicluna, arzobispo de Malta y partidario de la “pastoral gay” (está en contra de la terapia para las personas con tendencias homosexuales) y su vocero, el padre Kevin Schembri, canonista y profesor de teología en la Universidad de Malta quien dijo hace días:

Ser gay no puede ser algo malo, porque Él los creó. Dios los creó y los creó en Su plan (…). ¿Quién creó a los gays? Seguramente no cayeron del cielo (…). Dios, en su creación, quiso la diversidad. Creó diferentes razas, creó personas con diferentes colores de piel. También creó personas con diferentes orientaciones sexuales. Y también creó los diferentes sexos: creó a los hombres y creó a las mujeres. Así nos creó Dios. Dios creó a todos, y Dios vio que todo era muy bueno cuando Él lo creó (…). Si Dios te creó de esta manera, ¿cómo puede la Iglesia ir en contra de Dios? La Iglesia existe para servir a Dios, no para decirle que Él hizo algo malo y que voy a cambiarlo por ti”.

Quien entrevistaba a este prelado, hizo mención de la Carta de San Pablo a los Corintios (1 Cor 6, 9-10: “¿No saben que los malhechores no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Fornicadores, idólatras, adúlteros, prostitutas, sodomitas, ladrones, los codiciosos, los borrachos, los villanos, los ladrones, ninguno de ellos heredará el reino de Dios”) a lo que el P. Schembri respondió:

“Hay personas (…) que no provienen de la tradición católica (…). Incluso la forma en que miran la Biblia, no la miran de la misma manera que nosotros. Nosotros en la Iglesia Católica no vemos la Biblia solamente como lo que está escrito, sino también cómo se desarrolló en la enseñanza de la Iglesia, incluso a medida que se formó a lo largo de los siglos. Después de todo, la Biblia no cayó del cielo (…).Una relación homosexual es lo mismo que una heterosexual (…). Los gays pueden tener una relación de amor cuando es una relación sincera y de amor, tanto como entre parejas heterosexuales”.

Evidentemente Dios, con su “voluntad permisiva”, quiere que aún mucha cizaña siga creciendo con el trigo. Pero sólo hasta que llegue el segador; sólo hasta que llegue el segador…

 

 

[1] Rm 8,28. Lo mismo entiende la Iglesia con Santo Tomás Aquino, Suma Teológica, Ia pars, q. 22

 

 

Publicado originalmente en  www.quenotelacuenten.org y reproducido en LA ABEJA con la expresa autorización del autor

 

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