La columna del Director

PAOLA UGAZ: LA TUITERA DE LA CORRUPCIÓN

Por: Luciano Revoredo

Paola Ugaz saltó a la fama junto con Pedro Salinas por su investigación sobre los abusos en el Sodalicio. Hay muchas cosas que unen a estos dos periodistas. Ambos alcanzaron cierta notoriedad en el acontecer nacional gracias a su libro “Mitad monjes, mitad soldados”; hasta entonces ambos no eran muy conocidos ni relevantes en el periodismo; tienen o trabajan en varios proyectos en conjunto; rondan los mismos círculos. Pero, además de esto, comparten también algunos modos de proceder que parecen calcados. Como si hubieran recibido algún tipo de aleccionamiento juntos.

En primer lugar, el afán por desinformar. Esta “técnica” periodística no es nueva. Dicen que desde los tiempos de la famosa “propaganda nazi” se utiliza como recurso para desorientar a la opinión pública e ir construyendo una historia favorable a los intereses del que la utiliza. La eficacia de la técnica descansa, en buena parte, en que se tomen algunos elementos verdaderos y, con ellos, se construya una historia.

En dicha historia se obvia información, se manipula otra, se deslizan medias verdades. Todo con la clara intención de desinformar. Esta es la manera como se han conducido estos dos periodistas en muchas ocasiones. ¿Es una estrategia premeditada? No lo sabemos. Pero, de facto, ha sido así. Pensemos, por ejemplo, en su perseverante intento por unir las querellas de Monseñor Eguren a una especie de campaña orquestada por el Sodalicio como represalia por su investigación.

Hay elementos verdaderos: la investigación se realizó, efectivamente hubo abusos en dicha institución; Monseñor Eguren es parte de su historia. Y a partir de ello se teje una narración con la que se desplaza el foco de atención: la difamación en la que incurrieron con afirmaciones y publicaciones que nada tienen que ver con dicha investigación sobre el Sodalicio. Esto se puede seguir observando, aun cuando la querella ya ha sido terminada por el Obispo de Piura, en una reciente entrevista a Ugaz del diario El Comercio, el pasado 26 de abril.

En segundo lugar, la mentira pura y dura. Como una línea que se le va desdibujando a ella misma —como le sucede también a Pedro Salinas— Ugaz se aleja de realidad y miente abierta y descaradamente.

A un nivel, esto es la consecuencia de lo anterior. Al manipular la verdad se termina por cruzar la línea. De la larga lista de ejemplos, tomemos uno reciente. En la mencionada entrevista de El Comercio, Ugaz afirma: “Me atribuyen falsamente ser productora del documental… que lo levante de YouTube sino me van a demandar”. Se refiere al documental “The Sodalitium Scandal” transmitido por la cadena Al Jazeera. Es falso que ella no haya sido la productora, miente sin rubor alguno. Ella misma lo afirmó en diversas entrevistas. Ahí están las pruebas. ¿Ugaz contra Ugaz? ¿A cuál le creemos?

En tercer lugar, la victimización. Son unos maestros para hacerse las víctimas. Cuando la realidad es que se encuentran en una situación comprometida a causa de su propia irresponsabilidad periodística. Todo el mundo tiene la culpa, no tienen plata (pero sí casa con caballos en Mala y los hijos en uno de los colegios más caros de Lima), los acosan, atentan contra su libertad de expresión. En fin… pobrecitos. Una vez más, el foco de atención se distrae del hecho relevante: son difamadores pero pasan por víctimas, todo un aparato de tontos útiles y cómplices los respaldan.

En esta lista, que podría seguir, hay un elemento en el que Paola Margot se salió del libreto y se distanció de Salinas Chacaltana: recibir dinero de la corrupción. Pedro Salinas es difamador, un periodista irresponsable y de media tabla, ha dado muestras de un doble rasero, pero no se ha comprobado plenamente que sea un corrupto o esté vinculado a la corrupción, salvo los contratos dudosos de CHISAC, que habrá que investigar más a fondo .

Paola Margot, en cambio, cobraba diez mil quinientos soles en la planilla de Susana Villarán para manejar redes sociales. Hoy sabemos (en realidad se sabía desde hace mucho, pero hoy se reconoce) que Villarán está embarrada hasta el cuello con los sucios dineros de Odebrecht.

Ahí sí, al ponerse al servicio de la corrupción,  Paola Margot se distanció del articulado dúo que venía interpretando con Pedro Salinas.

1 comentario

  1. Sabes ABEJA, sobre el punto 1 te faltó informar que la Conferencia Episcopal desautorizó a Eguren, lo que generó su desistimiento del juicio a Salinas y Ugaz.
    Sobre los puntos 2 y 3 no puedo opinar, aunque leo muchas opiniones y muy pocas pruebas.

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