Cultura

PACO RAMOS TRIUNFADOR DE LA FERIA DE LA OPORTUNIDAD ESTARÁ EN ACHO 2019

Por: Fernando Salgado

El sábado 20 concluyó la denominada Feria de la Oportunidad cuyo triunfador ocuparía un puesto en la próxima Feria del Señor de los Milagros. La organización, ambiente, seguridad, comodidades y cumplimiento del reglamento (que fue mejorando por parte del juez) todo excelente. Los aficionados que no pudieron asistir seguramente lo harán en próximas oportunidades porque ha valido la pena ésta nueva experiencia de ver toros a mitad de año en un lugar cerca a Lima. Felicitaciones por ello a los empresarios de Tauro Arte.

Al final del festejo se reunió el jurado y votó los premios puestos en disputa quedando la premiación de la siguiente manera:

Triunfador de la Feria La Oportunidad: Matador de toros Paco Ramos.

Mejor picador de la feria: Santiago Reyes Yaco II

Mejor banderillero de la feria: Edward Jorge Valdez “el rata”

Mejor ganadería: Campo Bravo.

Mejor toro de la feria: “Solitario” de San Isidro, # 219 lidiado, en la última corrida del abono.

Inobjetable el triunfo de Paco Ramos quien realizo la mejor faena con mando, entrega y torería a un buen y exigente toro  en la primera corrida de la Feria. Como sugerencia debería premiarse al mejor peón de brega cuya importancia en la lidia de reses bravas es fundamental. Por otro lado en mi opinión hubo varios toros de la ganadería Campo Bravo superiores al premiado. Toros que recibieron dos puyazos por lo menos cada uno y luego embistieron con bravura hasta el final.

Sábado 20 de Julio del 2019, Fundo “La Esperanza”. Tarde entoldada y fría. Con media plaza se lidiaron cinco toros de la ganadería San Isidro y uno de la ganadería Zaragoza (3°), Desiguales en presentación y juego. Primero terciado, cornicorto, joven, echa la cara arriba se para y prueba al tercer muletazo. Segundo embiste a media altura. Tercero brocho, cornicorto, embiste a media altura por el buen pitón izquierdo, por el derecho no tiene un pase. Cuarto, noble, con recorrido y humillado, buen toro. Quinto quiere todo por abajo, noble y bravo. Sexto, feo de hechuras, sin clase. Para:

Cristóbal Pardo (verde botella y oro) estocada caída, dos descabellos, silencio. Pinchazo bajo, bajonazo, vuelta por su cuenta.

Víctor Hugo Garabito (salmón y plata con cabos negros) sartenazo, pinchazo, media estocada, 3 descabellos, silencio. Bajonazo, silencio.

Oliva Soto (cardenal y azabache) estocada tendida, aviso, oreja. Estocada que hace guardia, estocada contraria, vuelta por su cuenta.

Bien a caballo, Santiago Reyes “Yaco”, David de la Barra y López. En la brega, Alonso Mamani y con las banderillas Edward Valdez y Ronald Sánchez.

Abrió plaza un toro muy terciado. Bien toreado a la verónica con manos bajas y largura por Pardo. Bien picado, cumple en banderillas. En la muleta repetía dos muletazos para luego pararse, probar y medir. No hubo acople a pesar de algún muletazo estimable. Al final se raja y recula. El cuarto fue un buen toro con recorrido, humillado y nobleza. Buen recibo a la verónica. Lo banderilleó el matador. La faena se inicia bien pero luego los muletazos resultaron muy despegados tocando el matador para afuera por ambos pitones sin haber motivo por la nobleza y clase del animal. Un toro de triunfo grande no aprovechado. Mató muy mal.

Dos buenos toros le tocaron en suerte al torero nacional Víctor Hugo Garabito a quien se le vio fuera de sitio. Prácticamente no ha toreado éste año y claro, se notó. Al segundo debía hacerse las cosas con firmeza y el quinto quería todo por bajo empeñándose el torero en llevar la muleta a media altura sin confiarse. No acertó con el planteamiento y dudó mucho delante de los toros. Esperemos que vuelva pronto a la senda del triunfo.

El sevillano Oliva Soto tiene ese aire característico de los toreros de esa tierra. Dos toros a contra estilo sorteó a los que sin embargo toreó a gusto por momentos imponiendo su técnica. Por naturales fue la faena al segundo porque por el derecho no tenía un pase. Muletazos relajados de buen trazo intercaló con otros menos logrados. El sexto embestía por arreones, brutote y soltando la cara. Con firmeza y temple fue sosegando esa condición para dar muletazos de estimable valía. Había que llevarlo embebido en la muleta muy tapado sino se vencía. Buena labor no siempre entendida por un sector del público.

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