La columna del Director

LA KAKISTOCRACIA VIZCARRISTA

Por: Luciano Revoredo

Hemos tocado fondo. Campea la desvergüenza. Gobierna la hez de la sociedad. Las instituciones han sido carcomidas por la herrumbre de la corrupción y la mediocridad. La prensa nacional en su gran mayoría es un albañal, el vertedero de la más nauseabunda desinformación. Las élites extraviadas en la frivolidad y el más ramplón mercantilismo , callan esperando su hora indolentemente.

El Ministerio Público ha sido tomado por la componenda y la iniquidad, fiscalillos de bolsillo con anteojeras ideológicas persiguen inmisericordemente a un sector y callan ante la impunidad del otro.

La Defensoría del Pueblo tomada por el más abyecto progresismo solo “defiende” perversiones y ha caído en un falso igualitarismo que como aplanadora derruye valores y principios.

El parlamento, que todos los parásitos de la izquierda en complicidad con el Ejecutivo han venido demoliendo hace varios años, ya no representa a nadie. Es el triste escenario en que se presenta una tragicomedia decadente.  Una suerte de Corte de los Milagros, como aquella que en el viejo París pasaba el día pidiendo limosna y en raterías, fingiendo ser ciegos o inválidos, y en la noche, en sus covachas, recuperaban “milagrosamente” la salud. Esa es la condición del Congreso de la República, demolido, disminuido, maniatado y tomado por toda suerte de farsantes, demagogos y populistas dispuestos a destruir al país por un minuto de fama o un plato de lentejas. Ahora viene la eliminación de la inmunidad parlamentaria, un paso más.

Del Ejecutivo no se puede decir menos. Tal vez tenemos el más inepto y mediocre gabinete de ministros de la historia republicana. Desde un Primer Ministro que ha demostrado una incapacidad invencible y que tiene antecedentes morales y familiares que lo descalifican, hasta el inepto ministro de salud, un comunista que pretende resolver la crisis sanitaria con prejuicios ideológicos. El resto del gabinete junto no vale un peso. Su nivel es el de Richard Swing, no pasan de ser una tropilla de advenedizos.

Quien ocupa la Presidencia de la República está en sintonía con todo este desastre, se podría decir que encarna y representa este estado de cosas. Nunca la institución presidencial en casi doscientos años ha caído tan bajo.

Tras una mediocre y cuestionada gestión, por numerosos indicios de corrupción, en el Gobierno Regional de Moquegua y de un corto paso por el Ministerio de Transportes, fue enviado a Canadá para tapar el escándalo de Chinchero. Desde allí, tras una serie de inesperadas carambolas y una cuidada conspiración volvería para ocupar la Presidencia.

Se inicia así el más lamentable periodo político de la república. El desgobierno, la mentira, la demagogia, el enfrentamiento entre peruanos, la idiotización de las masas,  la manipulación de la verdad y la mentira como estilo de vida definen a este precario gobierno. Su fuerza se basa en la división de los peruanos, en el avivamiento del odio, en la ruina de las instituciones y el reino de los sentimientos más elementales. Sólo así es posible consolidar una tiranía tan vulgar y oscura.

El italiano Michelangelo Bovero, profesor de filosofía política de la Universidad de Turín y autor de numerosos libros, acuñó el vocablo KAKISTOCRACIA, del griego kàkistos (el peor) y kratos (gobierno). Es decir el gobierno de los peores, de los más incompetentes. Generalmente se llega a ella tras un constante desprestigio de la política y del arte de gobernar, es entonces la hora de los ineptos, de los pigmeos morales y los arribistas. Los más calificados no quieren “ensuciarse” en la política y se da un gobierno rapaz, indecoroso y pernicioso. Esa es la kakistocracia. Ese es el tipo de gobierno que Vizcarra ha impuesto en el Perú.

1 comentario

  1. Cierto; un gobierno ” KAKISTOCRACIA, de ineptos, mentirosos y corruptos, donde lo constante es la ineptitud y la terca soberbia de no enmendar errores, que está llevando al país a una de sus mayores crisis republicanas , para no decir la mayor, de honestidad, sanitaria y económica; agregado a su felonía a los principios y valores democráticos de un Estado de Derecho; y, lamentablemente todo eso se da,con la complicidad de una prensa adicta a vivir de la la mermelada, la coima y el engaño, al igual que de los corruptos mandos de nuestras Fuerzas Armadas, que han permitido los atropellos de Martín Vizcarra contra el Estado de Derecho del país .

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