Política

LA AGENDA DESPUÉS DE ESCAZÚ

Por: Milton Vela Gutiérrez

La intervención de organizaciones internacionales hace que cada vez sea más limitada la capacidad de los gobiernos para normar de acuerdo a su realidad, contexto y visión sobre diversos temas de estado.

Acabamos de ver el tema de Escazú donde no se confirmó el tratado que limitaba nuestra soberanía sobre recursos naturales y muy por el contrario se permitía que organismos internacionales tuvieran injerencia directa en la administración y capacidad de veto en la aplicación de políticas de desarrollo del propio gobierno nacional.

Válida esta decisión , histórica por donde se le mire pues se le ha negado tutela a organismos poderosos, supranacionales , cuyo objetivo es el nuevo orden mundial y la desaparición de las singularidad de las naciones por una visión estandarizada del mundo de acuerdo a los intereses de una élite minúscula.

Recuperar nuestra dignidad, sentirnos orgullosos de nuestra identidad y la aceptación natural de las diferencias que nos unen como país, es la ruta para lo que sigue después de esta pechada al nuevo orden.

Revisar cada uno de los tratados que se firmaron bajo presión ideológica o por intereses subalternos, determinar si tuvieron el éxito esperado dentro de nuestra propia perspectiva, si colaboraron con el desarrollo o quizás fueron el bloque que no permitió que sacáramos a más personas de la pobreza y tener un país desarrollado.

Es un derecho retornar a las fuentes, revisar si está intromisión supranacional trajo beneficios a nuestro país, o mejor dicho si fue bueno para la gran mayoría de peruanos o solo sirvió para remedar el enriquecimiento de unos cuantos afectando a muchos.

Los partidos que quieran responsabilizarse del futuro deberán ser claros sobre cuáles son las cadenas que no permiten el desarrollo a nivel económico y alteran la historia y los valores patrios.

Debemos actuar con anticipación y valentía y revisar todos los acuerdos y los que no sean útiles para el desarrollo y progreso de los peruanos, denunciarlos y eliminarnos.

Lo cierto es que con partidos o sin partidos, la defensa de la patria se dará el despertar es cosa de tiempo.

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