La columna del Director

¿ERES DE IZQUIERDA O DE DERECHA?

Por Luciano Revoredo.-

¿Eres de izquierda o derecha? Es una pregunta cuya respuesta es cada vez más difícil. Aparentemente tras la caída del comunismo y el supuesto posicionamiento del orden neo liberal en gran parte de las democracias occidentales, incluso sería una pregunta sin sentido. Sin embargo es evidente que hay algo en esta definición que va más allá de la simple división del espacio político en función de la visión económica.

También es evidente que la vieja dicotomía entre izquierdas y derechas hace tiempo que ha abandonado el eje económico como determinante en la divisoria de sus tendencias. Luego del colapso del comunismo, al que hacíamos mención, ha surgido el neo marxismo, el cual ha desplazado la lucha del ámbito económico al terreno de la cultura y la sociedad.

Casi se podría decir, que hoy en día la economía de mercado, con matices más o menos, es de aceptación general. Es interesante, en este sentido, por ejemplo ver el caso chileno, en que los más diversos gobiernos de las llamadas derecha o izquierda han mantenido el sistema económico, pero han incidido en manifestaciones antropológicas y culturales diferentes.

Aceptada esta premisa, ¿qué es entonces lo que distingue hoy una posición de la otra? Muy simple, la derecha cree en verdades inmutables y valores no negociables, mientras la izquierda es relativista y su lucha por el igualitarismo pasa por la destrucción del orden tradicional.

Este relativismo es negar toda certeza. Pero también implica la posibilidad de justificarlo todo, hasta el terror y la tiranía más abyecta. Basta ver como a nuestros más preclaros defensores de los derechos humanos y bien pensantes, se les acaba todo sentido crítico cuando se trata de justificar los crímenes de sátrapas como Castro o tiranuelos como Maduro.

Es en este sentido que las izquierdas hace varias décadas que han asumido como suyo el combate para destruir el orden tradicional, es decir implantar el relativismo y desterrar toda certeza. Es así que un paso fundamental para esto es la destrucción de la familia, lo que se viene haciendo a través del feminismo y la política de género. Claro está que la familia es el último rezago de la sociedad tradicional y última referencia de autoridad y jerarquía. Destruida la familia el terreno estará abonado para el último embate de la revolución y la sociedad igualitaria estará ad portas.

 

El aspecto más dramático de este escenario está en aquellos que, por creer en el libre mercado, piensan mantener una posición derechista, mientras sin saberlo enarbolan las banderas del neo marxismo, es decir: feminismo, animalismo, aborto, ideología de género, etc.

Ya en los años 30 del siglo pasado Gramsci señalaba que el camino era conquistar la cultura para el marxismo, y este proceso de apropiarse de la cultura para imponer sus modelos pasaba por la captación de sus agentes, es decir la intelectualidad y los artistas, mientras paralelamente se destruía todo atisbo de espiritualidad o religiosidad.

Este parece un libreto cumplido. El propio Gramsci lo definió como una estrategia necesaria que requería de la “completa laicización de toda la vida y de todas las relaciones y costumbres”, es decir, lo que estamos viendo, el esquema ya logrado en Europa y en camino en nuestro país, de la más absoluta secularización de la vida social.

El avance de estas posiciones a través de la renuncia a la tradición ha marcado la más radical vuelta de tuerca en la decadencia de occidente, poniéndolo a merced de todas las formas de revolución. En este afán por enturbiar todo aquello que recuerde las raíces cristianas de occidente, las izquierdas incluso propician el peligro del avance musulmán, con todo lo que ello implica, drama al cuál asistimos mudos, sordos y ciegos en una actitud por demás suicida.

Esa actitud suicida y pasiva ante esta nueva invasión de los bárbaros es consecuencia directa del avance de las izquierdas en los modos de pensar.

El filósofo italiano Augusto del Noce lo ha definido muy claramente: “el marxismo ha encarnado la cultura del paso desde la sociedad cristiano-burguesa, a la sociedad burguesa pura. Incluso se podría decir que ha encarnado la transición hacia lo peor, en el sentido de que gracias a él la sociedad burguesa ha perdido todo el sentido moral y religioso que le quedaba (…) Occidente ha realizado todo lo que prometía el marxismo, salvo la esperanza mesiánica”

Ese es drama al que asistimos, una sociedad vaciada de sus contenidos, que conserva sólo formas y moldes, pero que al interior de ellos está el veneno de su propia destrucción.

Cabe volver a la pregunta inicial, ¿Eres de izquierda o derecha?

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