La columna del Director

EN DEFENSA DE LA POLICÍA NACIONAL: QUE IMPERE LA LEY Y EL ORDEN

Por: Luciano Revoredo

El día de ayer apareció en un mensaje a la nación un desafiante Francisco Sagasti. Lejos quedaron los lagrimones de emoción, Vallejo y el piano. Se presentó supuestamente ejerciendo su autoridad y anunció una reforma en la Policía Nacional y la designación del general PNP César Augusto Cervantes como nuevo comandante general de la institución.

Lamentablemente el artículo 8º de la Ley de la PNP dice que el Director General PNP se elige entre los tres generales más antiguos. Sagasti designó al número 15 pasando por encima de otros 14 generales, ignorando  la línea de carrera de los Oficiales.

Además, anunció que instalará una comisión de bases que recomendará acciones, dentro de un plazo de 60 días, para modernizar y fortalecer a la PNP en defensa de los derechos ciudadanos, el orden interno y la seguridad ciudadana. El equipo estará a cargo del ministro del Interior y contará con la institución policial y sociedad civil.

Añadió que se ha dispuesto a través de SERVIR que se dote a la PNP de gerentes públicos para la gestión de sus sistemas administrativos y presupuestales.

Todo esto ha caído muy mal en la Policía Nacional, más aún que durante su corto mensaje el presidente encargado hizo mención a los vándalos que asolaron el país y a los muertos fruto de los disturbios y en ningún momento mostró su solidaridad con los policías maltratados y heridos en las asonadas de la mal llamada generación del centenario.

Está claro que el gobierno está destruyendo el orden público. No se puede admitir el vandalismo y la violencia como expresiones políticas válidas y no se puede ser débiles en la tarea de resguardar a las poblaciones. En un estado de derecho la violencia no es una forma de expresión.

No deja de llamar la atención que todo esto se produzca cuando la policía venía trabajando en las investigaciones para determinar las verdaderas responsabilidades en los actos de violencia, en las muertes de dos manifestantes, en las falsas desapariciones que irresponsablemente difundieron de Belaunde, Costa y otros inconscientes, así como la verdad que hay detrás  del falso secuestrado por el grupo Terna. Sería también pertinente que el Congreso de la República investigue a estos de embusteros que haciendo uso de las prerrogativas que les otorga su condición de congresistas mienten aviesamente.

Llama también la atención y preocupa, que un gobierno transitorio y encargado pretenda acometer algo tan serio como la reorganización de la PNP en apenas ocho meses que le restan de gestión. Preocupa, porque no se sabe exactamente las motivaciones de esta arremetida contra la policía.

Estamos sin duda ante otro intento por demoler la autoridad, maniatar a la policía y desmoralizarla. Uno de los sueños de los caviares desde siempre.

Una sociedad sin respeto por la autoridad, con la familia debilitada, con las instituciones controladas por la caviarada encubierta en ese ente de razón que los progres llaman gaseosamente sociedad civil y que no es otra cosa que la máscara que cubre a todo un entramado de personas e instituciones dispuestas a medrar del estado y destruir lo de bueno que hay en el país.

Felizmente parte de la Policía ha reaccionado y se están presentando renuncias en valientes y contundentes cartas. El Teniente General PNP Herly William Rojas Liendo, Inspector General de la PNP, el Teniente General PNP Jorge Alejandro Lam Almonte, sub Comandante General de la PNP y el General PNP Orlando Velasco Mujica, Comandante General de la PNP, advierten al presidente encargado Francisco Sagasti que en su mensaje a la nación y en las decisiones tomadas respecto a una supuesta reorganización de la Policía Nacional viola la Ley de la Policía Nacional del Perú.

La ciudadanía se identifica con su policía. Los peruanos bien nacidos quieren el imperio de la ley y el orden. Desde estas líneas manifestamos nuestro homenaje a la Policía Nacional y nuestra gratitud.

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