Política

EL SOCIALISMO DE MUÑOZ

Por: Dante Bobadilla

El alcalde Jorge Muñoz es uno de los peores que hayamos padecido en Lima. Incluso peor que Susana Villarán, lo cual ya es decir bastante. Está muy cómodo haciendo nada o poco desde su escritorio municipal, preocupado únicamente en llenar la ciudad de ciclovías. Su última hazaña fue tratar de prohibir las corridas de toros, imitando a su colega colombiano, el comunista ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro.

En los últimos tiempos ha surgido una gran cantidad de alcaldes “progresistas” dedicados a llenar sus distritos con ciclovías, como si acataran una voz celestial que les ordena cumplir con esa misión divina. Han recortados las principales y más congestionadas avenidas para abrirle paso a una ciclovía. Alcaldes como Manuel Velarde en San Isidro y Jorge Muñoz en Miraflores, prefirieron afectar el tráfico de autos para privilegiar a los ciclistas, que siguen siendo menos del 1% de la población. La mayoría de ellos usa la bicicleta de manera recreativa.

Estamos padeciendo un problema típico del socialismo, el cual consiste en que los dirigentes no están interesados en resolver los problemas reales de la sociedad sino en transformar la sociedad y modificar a las personas cambiando sus costumbres, tradiciones, conducta y cultura en general, para crear un nuevo mundo acorde con los ideales del socialismo. Ellos son los que nos dicen cómo debemos vivir, qué debemos ver, leer y comer; cómo debemos hablar e interactuar, y cuáles son los nuevos valores que debemos practicar en el mundo feliz diseñado por ellos. Y todo esto nos es impuesto por la fuerza mediante mensajes cursis.

Y como el socialista piensa en función de lucha de clases, siempre encuentra la manera de enfrentar a dos sectores sociales: trabajadores contra empresarios, campesinos contra mineros, blancos contra negros, ricos contra pobres, hombres contra mujeres, etc. Ahora tratan de enfrentar a ciclistas contra autos particulares. El mensaje de la propaganda socialista está dirigido a glorificar a los ciclistas y denigrar a los autos particulares. Detestan las obras viales a la que tildan como “la cultura del cemento”. Ellos prefieren el floro y la pose cursi, que es todo lo que tiene Muñoz para mostrar. De hecho Muñoz no tiene ninguna obra que mostrar, salvo ciclovias. Hasta ha tenido la desfachatez de anular espacios de tránsito vehicular para colocar maceteros porque su prioridad no es la ciudad ni el tráfico sino el ambiente.

Todo este accionar demencial se justifica apelando a la promoción del ciclismo como aporte a la salud y al medio ambiente. A los socialistas no les interesan los problemas reales sino sus delirios. Para completar el desastre, Muñoz planea una ordenanza para prohibir la circulación de autos particulares los días domingos, día que será santificado para alabanza, gloria y disfrute exclusivo de los ciclistas. Esto significa que, por ejemplo en mi caso, ya no voy a poder sacar a pasear a mi anciana madre los domingos, único día que paso con ella para sacarla a dar una vuelta y llevarla a ver el mar que tanto le gusta, como ha sido nuestra costumbre en los últimos años, antes de almorzar en algún restaurante de la ciudad. ¿Cuántas personas más verán afectadas sus vidas por estos arrebatos caprichosos y psicopáticos de Muñoz?

Lástima que nadie proteste por esta locura de Muñoz y otros alcaldes que le siguen en la comparsa. No solo están afectando la ciudad y empeorando el tránsito sino que ahora ya pretenden afectar a más personas que no están dispuestas ni capacitadas para montarse a una bicicleta o usar transporte público. Y todo en aras de esta creencia infantil, ridícula y cursi de que las ciclovias nos llevarán a la modernidad. Casi la totalidad del apoyo a Muñoz proviene de infantes felices, porque podrán usar su juguete favorito gozando de privilegios sin casi ninguna regulación que cumplir. Mientras que los propietarios de autos pagamos el 70% del costo de la gasolina en impuestos que deben destinarse al mantenimiento de las vías (impuesto al rodaje), los ciclistas no aportan un sol para que el municipio los trate como seres privilegiados.

A diferencia del primer bicentenario en que Lima fue modernizada y embellecida con obras viales, parques y monumentos, el bicentenario nos hallará hundidos en la crisis y con un atraso de medio siglo en infraestructura vial. No tendremos nada que mostrar al mundo más que la payasería de Muñoz y sus ciclovías para cuatro infantes. Así estamos.

 

 

2 Comentarios

  1. Finalmente alguien escribe lo que pienso sobre la huachafería de querer que todos anden en bicicleta… Para muestra un botón: La Av. Pershing que era un caos con 3 carriles ahora tiene una ciclovía…. Muñoz no quiere servir al pueblo sino cambiar la mente del pueblo desde su oficina. Estamos de acuerdo que debemos cambiar, pero no como él cree.

  2. Tranquilo, con una semana sin autos particulares, la economía se va a pique, basta que se difunda la locura a través de un hashtag, #SemanaSinGasolina, por ejemplo, y la caída del ISC e IGV obligaría al gobierno a reducir esas intentonas totalitarias.

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