Cultura

EL GNOSTICISMO EL ANTIGUO ENEMIGO OCULTO

Por: Carlos Vermejo

El gnosticismo es muy antiguo, sus orígenes se remontan a las primeras civilizaciones como la egipcia, griega e incluso nuestra civilización judeocristiana, ha sabido atacar desde los primeros momentos, comencemos por describirlo para poder desnudar un poco a este enemigo.

El gnosticismo postula que el conocimiento humano es capaz de conocer “el conocimiento divino” que es como una “chispa interior” que puede ser “liberada” por un grupo de sabios que son los poseedores de la “gnosis” (el conocimiento de lo divino) este conocimiento no está disponible para el público en general sino sólo para los “iniciados” manejando así un esquema de sociedad secreta.

Los postulados del gnosticismo no quedan ahí, a medida que el iniciado va conociendo más, sube en los niveles exclusivos y secretos aprendiendo nuevas cosas, sin embargo, muchas de esas nuevas cosas más avanzadas han sido conocidas por todo el mundo a través de la multitud de personas que caminaron sus caminos y se dieron cuenta tardíamente del gran engaño.

El gnosticismo, entre otras cosas, también postula en esas otras ideas avanzadas que no existe un solo Dios, sino que en la realidad hay una deidad menor que es la creadora y regente del mundo terrenal además del Dios creador del universo y de sus leyes el cual es lejano y ausente, ¿les suena conocido?

Ese Dios menor conocido como el demiurgo, es el creador de la tierra, de lo físico que es malo, contrario a lo espiritual que es lo bueno y creado por el Dios superior, ese Dios menor es el creador del mal, pero también rige el mundo y la sabiduría, en los niveles superiores se ira aclarando que ese Dios menor es en realidad lucifer, y sí, los sabios guías son sus seguidores, un Dios menor pero que tiene “la sabiduría de Dios y del cual conseguiremos la ciencia y el conocimiento”.

Otra de las tesis fuertes del gnosticismos es el tema no solo de la dualidad mundo material, mundo espiritual, del bien y el mal, sino del quehacer humano llamado a la trascendencia o a la inmanencia, para el gnosticismo por nuestra incapacidad natural del conocimiento divino, nuestra misión y objetivo no es la trascendencia, el mundo espiritual, sino la inmanencia el mundo material, es así, que llega en su infiltración directo a los postulados incluso de la Teología de la Liberación, que tiene sus bases en el evangelio gnóstico de Tomas, que con gran conocimiento de las parábolas y evangelios cristianos destruye el concepto Jesús como mesías y cambia el rol liberador trascendente a una liberación inmanente, acusando incluso a la iglesia de tergiversar el mensaje de Cristo.

Dentro del esquema reduccionista del marxismo hegeliano, nos encontramos también esa predilección por las dicotomías que es común del gnosticismo, como si la realidad y su orden fuese tan simple de ser constituida solo por dos ideas contrarias, lo que ha logrado colocar mucha falsedad y engaño en el desarrollo humano, a la tesis gnóstica que propugna que “el ser humano puede conocer el conocimiento divino”, sale la antítesis del agnosticismo es decir “la imposibilidad del ser humano de conocer el conocimiento divino”, en este esquema, solo una debería ser verdad, pero la realidad es que ambas tesis son falsas y heréticas.

El conocimiento de lo divino en nuestra cultura occidental judeocristiana es REVELADA al hombre por Dios, primero hablando a través de los profetas, presentándose a Moisés en la zarza ardiente, escribiendo en la piedra de la montaña sus diez mandamientos, sacando a su pueblo de la esclavitud de Egipto mandando las 10 plagas, abriendo el mar muerto, formando y protegiendo a su pueblo en el desierto, enviando a sus ángeles a pelear junto con el ejercito macabeo (judío), etc.

Pero también Dios se revela al hombre con la encarnación de nuestro Señor Jesús, su vida, sus milagros sus enseñanzas, la creación de su iglesia, sus apóstoles, su misión, su pasión, su doctrina, todo es revelación personalísima de Dios que nos une a través del bautismo y llamados a nuestra salvación, estamos unidos a esa revelación y nuestra misión es trascendente, es la vida eterna de la nueva Jerusalén celestial construida y reservada por Dios para sus hijos que perseveren en sus mandatos hasta el final.

Continuando con el aspecto religioso del gnosticismo, vemos que este pensamiento pérfido como lo cataloga San Pio X se mantiene infiltrado en la iglesia a través de la herejía del modernismo, de hecho las tres leyes de la herejía del modernismo, se desprenden del gnosticismo, la primera ley es el agnosticismo religioso, que simula esa idea primigenia de la chispa interior del conocimiento de lo divino solo que aquí se edulcora un poco, la tesis dice que la razón humana “es incapaz de elevarse hasta Dios, ni aun para conocer su existencia es incapaz de conocer lo divino”,  pero como existe una realidad religiosa, la fe, esta surge del interior del hombre, como no es racional ni consciente, entonces debe ser un sentimiento profundo (es decir la chispa divina de los gnósticos).

La segunda ley es la inmanencia vital, “Abolida por completo toda revelación externa, resulta claro que no puede buscarse fuera del hombre la explicación apetecida, y debe hallarse en lo interior del hombre; pero como la religión es una forma de la vida, la explicación ha de hallarse exclusivamente en la vida misma del hombre” de ésta forma la relación con Dios, la fe y su misión quedan exclusivamente en la construcción del mundo terrenal, la inmanencia (ver ).

La tercera ley es una deducción de las anteriores, si la fe y el conocimiento de Dios es interno del hombre, Jesucristo al ser un hombre, también tuvo un conocimiento interno extraordinario a través del cual escuchaba su fe, escuchar al hombre hoy tiene el mismo valor que escuchar la revelación de Jesucristo, la doctrina católica revelada por Jesucristo es reducida al mismo valor de la revelación interna y elimina la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo y se vuelve cambiable, perfectible por la “inspiración del Espíritu Santo” que se manifiesta en su pueblo.

Esta es en síntesis la condena con términos muy fuerte y actual expresada por el Papa San Pio X en su encíclica Pascendi Domini Gregis 

En la historia, el gnosticismo ha ido creando grandes estragos, primero a través de su infiltración grotesca en los primeros siglos de nuestra era, aquí crearon los evangelios gnósticos donde mezclaban varias de sus tesis con un conocimiento de los verdaderos evangelios, añadiendo verdades con el tráfico de sus grandes mentiras, y posteriormente con su infiltración a las religiones, en nuestra fe cristiana a través de las grandes herejías combatidas desde el siglo 1, como el Docetismo (Cristo no es Dios), Mandeísmo (inmanentismo), Maniqueísmo (dualismo), Adopcionismo (Cristo no es Dios), Ebionismo (Cristo no es Dios), Arrianismo (Cristo no es Dios), Macedonianismo (Cristo es Dios menor), Nestorianismo (Jesuscrito es solo portador de Dios), Albigenses (Dualismo), Catarismo (Dualismo), etc .

En nuestros días, persisten varias escuelas ocultistas y otras no tan ocultistas como el satanismo, también se ve su huella en los lideres del globalismo, con sus creencias en la escuela teosófica y el culto a lucifer de otras sociedades secretas, les recomiendo leer el artículo de Brandon Smith al respecto.

 

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