La columna del Director

EL CÁNCER ES VIZCARRA

La metástasis se da en los casos en que las células cancerosas salen del tumor original y van por el cuerpo a través de la sangre  formando un tumor nuevo en otros órganos o tejidos.

La corrupción política tiene un comportamiento similar, y al igual que el cáncer si no se elimina a tiempo hace metástasis.

Hace tiempo que se viene denunciando la corrupción de Martín Vizcarra, desde que era Gobernador de Moquegua, luego ministro y finalmente como presidente de facto. El es el tumor que ha avanzado por el débil organismo de la política peruana. Con el han ido surgiendo pequeños tumores en otras partes.

Vizcarra ha resultado un ser mediocre y siniestro. Su sonrisa incierta no revela al astuto estratega sino al cretino que precariamente trata de vencer sus limitaciones para delinquir, aprovechando la situación en que el azar y el albur de una república enferma le ofrecieron.

Ocupa la presidencia tras una serie de trapisondas y carambolas que enmarcaron su traición al también corrupto PPK. Todo esto con la servil complicidad de César Villanueva. Hoy preso por ser otro corrupto. Ya parece una historia de esas del cine negro en que todo es oscuridad, marginalidad, delito y cinismo.

Los audios revelados en el Congreso de la República han venido a confirmar esto y mostrarnos como en una radiografía la decadencia y la miseria moral a la que Vizcarra ha arrastrado la institución presidencial y con ella a la república. No olvidemos que el presidente personifica a la nación y con él la puede llevar a extremos de degradación como los que estamos viendo.

Todos hemos escuchado con asombro esas conversaciones de baja estofa en que el presidente de facto es vapuleado por una asistente ante la cual no muestra ninguna autoridad, o aquella otra en que como un gánster coordina con sus más cercanos cómplices como escamotear datos, esconder documentos, en síntesis, como mentir al Congreso y a la población. Hemos también escuchado ese diálogo propio de una telenovela de bajo presupuesto entre Richard Cisneros y Karem Roca.

Luego, como en una pesadilla, hemos visto al repelente Richard Cisneros armar toda una escena surrealista   en la que se muestra como un hombre influyente, el que habla al oído del presidente y durante más de media hora convertirse en el epicentro de esta tragicomedia política. Una especie de agente de inteligencia que declara muy suelto de huesos “Cuando me di cuenta que estaba grabando armé todo, y me puse a decir todo para ver hasta dónde llegaba este congreso”.

A eso nos ha llevado la pequeñez, la insignificancia moral, la vacuidad ética de Vizcarra. Cisneros es un pobre hombre desesperado por su media hora de fama. Un megalómano dispuesto a todo. Que estaría seguramente soñando con la notoriedad como cantante, si no fuera porque Vizcarra lo convirtió en un protagonista de nuestra política.

Por su parte el Congreso ya ha admitido la Moción de vacancia que ha de seguir su trámite legal. Es lo que corresponde. Este gobierno, síntesis de todo lo malo que hay en la política tiene que acabar. Claro que ya han aparecido los ayayeros, los caviares que ven como se desmorona todo su tinglado y la prensa mermelera a sugerir a Vizcarra que ante la vacancia presente una acción de amparo o una demanda competencial ante el TC. Es que para ellos hay corruptos amigos y corruptos enemigos. Para los enemigos hay desafuero, prisión preventiva, inhabilitación y linchamiento.  Si amigo hay que actuar con prudencia, cuidado de no desestabilizar el país, respetar el debido proceso y otras figuras que su doble moral les permite soltar sin el menor gesto de vergüenza.

Para cerrar el congreso inconstitucionalmente y avalar el golpe de estado del año pasado no pensaron en la estabilidad del país. Así son estos lacayos de la mafia.

Ahora queda esperar que el Congreso esté a la altura de las circunstancias. La vacancia presidencial es un imperativo que no pueden evitar.

1 comentario

  1. De declararse la vacancia, ¿tendremos que soportar otro bochornoso papelón como el de Mercedes Aráoz? ¿Quién sería designado presidente? ¿Tendrá lo que se necesita? Es decir ¿tendrá peso específico? Y a todo esto, ¿qué dicen los militares?

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