Política

DEMANDA DE ODEBRECHT: COARTADA CON SABOR A TRAICIÓN

Por: Yorry Wharton

Esta semana la buena fe de los peruanos recibió un impacto devastador al enterarnos de que la corrupta Odebrecht demandó al Estado Peruano.

Ergo, pongo el cuestionamiento que muchos hacen: ¿Qué, acaso ya no nos han introducido por el recto “tanto de eso”, que al parecer no ha sido suficiente?

¿Nos ven como una sociedad cuasi infrahumana, carente de dignidad, y respeto por nosotros mismos? ¡Pues claro! Ya me imagino a Marcelito ODB confirmando que el Perú es capaz de bajarle la falda a su esposa por unos buenos millones. Crudo, pero figurativamente es lo que hemos permitido.

El descaro de los brasileños no es más elevado que el de los peruanos que han permitido que esto pase. Los peruanos, sí, los funcionarios peruanos que han permitido este crimen social y financiero. Crimen que le quita la vida a niños en el sur del país.

Crimen que condena a la extrema pobreza a los que querían emprender un startup, o pequeño negocio. Crimen que genera, inmediatamente -por conversión natural-, la perpetua analfabetización de niños y adolescentes que ya no podrán aspirar a educarse con instrumentos que el estado supuestamente les alcanza.

El daño ya se generó, y es irreversible para estas personas que sufren el impacto de la TRAICIÓN. El de la coartada asquerosa de algunos fiscales defensores de la patria, la empresa brasilera, y sus subsidiarias hermanadas en el Perú.

Esto indigna hasta el más impávido ciudadano. Pero dejen la joda por un instante, y asumamos la situación con respeto por nosotros mismos. ¿Nos alcanza con indignaros, escribir un artículo, subir un tuit, hacer una transmisión en vivo, discutir con nuestra familia, renegar en el almuerzo con los amigos del trabajo, opinar en Facebook?

Está bueno quejarse, diseñar un meme, producir un video, e intentar viralizarlo. Pero te aseguro que eso no va evitar que nos sigan colocando en cómoda posición para que continúen introduciéndonos eso que indiqué líneas arriba.

El desfalco de los milloncitos en favor de los poderosos, no lo vas a detener así. ¿Entonces, cómo le hacemos? Deja de seguir a la prensa estatizada, e investiga por tu cuenta. Ese es un primer paso.

Recordemos el famoso Acuerdo de Colaboración. Lo advertí en un par de entrevistas: el equipo especial Lava Jato erraba al fomentar la entrega de 524 Millones en favor de Odebrecht por el caso Chaglla.

Hoy, febrero de 2020, ¿qué estúpidos, no? No pues, no es estupidez. Los frenéticamente ingenuos deslizan que fue negligencia o impericia lo que motiva las acciones de los fiscales. Los antagonistas, opinan que hemos sido descaradamente traicionados. Me ubico en el segundo grupo.

Sea cual fuere la respuesta, es claro que ambos fiscales ya no deben estar en el especialísimo equipo Lava Jato.

Resulta evidente el proceder del fiscal Domingo Pérez, un cazador implacable cuando se trata de atender determinadas causas y solicitar prisiones preventivas por doquier; pero por cuando se trata de José Graña, la sumisión   se vuelve en su mejor valor de actuación; siempre sincronizado con el juez Carhuancho, quien le corresponde al fiscal con un juego de pared solo visto en el Derby español.

Recordemos, José Graña, quien fue socio de Odebrecht y estuvo directamente relacionado con las obras que perjudicaron al país, sigue libre y disfrutando del verano limeño.

Sumemos a esto las enormes concesiones que le han otorgado a la corrupta Odebrecht para darnos cuenta de que Rafael Vela y José Domingo Pérez no están en capacidad de permanecer en el Equipo Lava Jato.
Pese a toda esta revelación acopiada, llama la atención el proceder de un sector de la población. Es como que aceptarán con abnegación que si, efectivamente hoy hay una clara corrupción, pero se consuelan al pensar que en los 90s la había más.

Está claro que de acuerdo a sus “estándares” el robo millonario de hoy es tolerable, es un costo a pagar. Lo alarmante es que no son comentarios aislados de algunos, esa opinión se amplifica estratégicamente por los medios de comunicación que inducen al público a una falsa percepción de la situación.

Recordemos la defensa cerrada al Acuerdo de Colaboración que realizaron Gustavo Gorriti, Augusto Alvaréz Rodrich, Mávila Huertas, entre otros, que a pesar de los enormes beneficios que se le otorgaba a la corrupta Odebrecht en desmedro del interés del Perú, avalaban el lesivo acuerdo. ¿En qué momento se volvió tolerable la corrupción? ¿quién marca los estándares de qué corrupción es peor que otra?

Lo cierto es que un sector de la política que domina actualmente al Perú ha logrado, con creces, instaurar su agenda.

La traición, pues, no sólo es ejecutada por funcionarios públicos que juegan en pared, o triangulan con técnica depurada en contra del Perú. Hay operarios que lo hacen desde el “sector privado”, y están escandalosamente hipotecados no sólo por el Estado nuestro. Vemos que los hilos trascienden nuestras fronteras. De ello podremos extendernos en el siguiente artículo.

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